EL SANTO ROSARIO NO ES MÁS QUE UN REZO.
EL AMOR en todo lugar, en toda circunstancia, en todo estado, en toda existencia, en toda borrasca y tempestad. El AMOR en toda adversidad, en todo horror, en todo terremoto interior. El AMOR se presenta luz, que enciende toda oscuridad, se presenta agua que alivia toda Sed. El Sacerdote despierta de su letargo cuando el Amor es su Norte.
La vocación de amar, es el Amor mismo.
“Todo un Dios infinito que te da su amor, su amor incondicional, no espera nada a cambio, solo amarte, solo amar.
Dios contigo, como si solo estuvieras en el mundo tú y Él, solo tú vas a solas con tu Dios. Te cuida, te quiere, confía en él, no dudes, ten la certeza de que él nunca te abandona, siempre te lleva en sus brazos. El amor no abandona, el amor está presente siempre. El amor perfecto, el amor de Cristo, la auténtica entrega, la auténtica caridad, el amor que no espera nada a cambio, el amor tierno, dulce, cercano, íntimo, de un tú a un tú, de un tú que se abaja, todo Dios para hacer su intimidad contigo.
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