LA SAGRADA FORMA.
Libro dedicado, entre otros más, a mi madre y a mi hermana, dos grandes amantes de la Sagrada Forma, adoradoras de nuestro Dios, fieles en el Amor, en la dedicación de su tiempo al Señor. Te acompañaban diariamente, conscientes de la importancia de la Eucaristía. Eras el motivo de su alegría. Llevaban la sonrisa y la alegría aunque por dentro la Cruz fuera imponente.
Almudena luchó hasta el final, ganó diez años de vida al cáncer, acercándose más a Cristo y a la adoración eucarística. En la última etapa de su vida estuvo presente el rezo del Santo Rosario, era consciente de la existencia del demonio. Yo fui capaz de dejar de hablar del mal y los males de este mundo, para pasar a nombrar al demonio, con un lenguaje directo y claro. Fue gracias a Almudena.
Almudena llevaba la Alegría en el interior, que se dejaba notar en su rostro, pronto llegaría su marcha de este mundo y se haría habitante del Corazón de Jesús. El gozo eterno del Amor de Dios, anunciaba su llegada, con esa alegría que se dejaba contagiar.
La alegría del corazón era reflejo del Amor de Dios, visible y palpable en la Sagrada Forma, que Almudena no faltaba a tu presencia en cada Eucaristía. Dios mostrando su Corazón latiendo con fuerza del Amor de Dios, nuestro Dios, amante, precioso.
Mi madre fue modelo de Amor, no faltaba su presencia en cada Sagrario, su tiempo era para ti.
Quiso llevar vida consagrada como religiosa, en una clausura, pero problemas de Salud no permitieron que llevase adelante su vocación. Fue casada y madre de seis, yo la pequeña. Mi madre también estaba en la antesala de la vida cuando anuncia despedida. Sería unos años después de la marcha de mi hermana, mi madre por un infarto de miocardio, masivo, el Señor se la llevó sin avisar.
En su última etapa llenó de vida las residencias de ancianos, llevaba la Comunión, previa lectura de los evangelios, reflexiones del día y la oración, que los ancianos recibían el verdadero alimento, el Amor de nuestro Señor que se hacía presente en su cuerpo y en su sangre, en una hostia consagrada, realmente Cristo, dando su abrazo de Amor a las personas mayores, no faltaba la compañía del Señor, para vencer la soledad.
Ya perdí a mi padre, a la edad de 22 años, también inesperada pérdida, tras 3 meses del diagnóstico de Cáncer de estómago, fulminante. Me he sentido querida por mi padre, he sido afortunada por el padre que he tenido.
El vacío de mi corazón es grande, deja entrar a todos mis miedos y temores, todos mis sentimientos de culpa y arrepentimiento, mi interior siente frío, cuando busca y no encuentra, cuando se cuela el sentimiento de soledad por la pérdida de familiares tan queridos.
Pero la peor soledad, es cuando nos alejamos de ti, cuando somos nosotros quienes nos vamos de donde Tú estás.
Te quedaste con nosotros, pero te echamos, Señor, tantas veces de nuestro sagrario interior, que está aguardando tu llegada, para que lo ocupes y colmes todos los vacíos de mi corazón.
Señor, tu Amor, arde en llama de Amor, avivado por tu Sagrado Corazón, en nuestros interiores. Tu Amor me colma en mi Ser, me alivia de toda soledad y me llena del Amor de tu corazón, que solo te busca a ti.
GRACIAS SEÑOR, porque he sido dichosa en Amor. Tu amor, Señor, compensa todo sentimiento de soledad.
Te quiero Jesús, que este libro reparta tu Amor, genere lluvia de Amor, tormenta que da miedo. Ya no hay temor, solo tú llenas mi alma, que ninguna tempestad me hará perder tu Amor, Señor, en mi Corazón.
GRACIAS, MARÍA porque este sendero que se inició con tu protección a través del rezo del Santo Rosario, nos ha conducido hasta el centro mismo del Corazón de Jesús, amante, precioso, mi Dios.
Aquí finaliza la dedicatoria final.
Dedicada a mis seres queridos y a toda persona que sufra soledad, abandono, tristeza, con un deseo intenso de reparación por tu Sagrado Corazón.
¡JESÚS TE QUIERO!
MARÍA, que desde este libro, dedicado a animar a todo el mundo a rezar, diariamente tu Santo Rosario. Caiga lluvia torrencial para limpiar y purificar, sanar y reparar; salud de alma y cuerpo, siendo receptores de tu Amor.
JESÚS ¡ESTÁ SOLO!
Este pretende ser el último capítulo del libro “El rezo del Santo Rosario es más que un rezo.
Ha sido toda una aventura este libro, porque ha venido cargado de
Cruz y sufrimiento. Malestar por distintas situaciones, de todos los tipos, las he sufrido. Hay momentos difíciles en los que hay que seguir adelante, en actitud de escucha receptiva, poniendo la mirada en nuestro interior. Somos sagrarios vivientes para alojar al Señor, que llenará de su Amor cada vacío de nuestro corazón.
Cuando estás ante el Sagrario, ¡qué privilegio! ¡tener a la Sagrada Forma disponible para nosotros! Te espera para lanzarte su mirada con fuego de amor. Es una alegría, es el cielo en la tierra; oportunidad para amar a nuestro Señor.
El amor de Dios nos moviliza porque no nos cabe en el interior, nuestra alma siendo limitada, sale a raudales hacia afuera; se da y se entrega.
Pero ¿cómo te hacemos el desprecio de dejarte solo en cada sagrario?
Ayer descubrí que estabas solo, lo sentí con una luz especial, clara luz que deslumbra del amor de Dios, luz que te llena de Amor tan bello, aquel que notas dentro de tu Corazón, que cada latido te regala el amor de nuestro Señor, de manera directa, fundida completamente en el amor de Dios, abrazo que enamora, te ves envuelta y trascendida por el Amor de nuestro Dios.
Dios amante que nos espera en cada Sagrario.
Señor, últimamente estoy muy sensible, capto y recibo lo que me hace sentir, como un mensaje cargado de sentimientos. He visto y sentido, de una manera profunda y penetrante, que estás solo, tremendamente solo.
Fui a misa, me encontré la exposición del Santísimo, porque era jueves, día que se expone la Sagrada Forma. Estábamos cuatro o cinco personas, en toda una iglesia enorme y la Sagrada Forma, ahí expuesta, impresionante la Sagrada Forma, lo que te hace sentir, lo que te hace pensar, lo que te da. Te sientes en tu casa, en paz, delante del Sagrario te sientes protegida, te sientes cuidada en la casa del Señor. Te sientes ubicada cuando estás ante un Sagrario. En la Sagrada Forma se revive el sacrificio de amor tan grande, que no hay vocabulario para hacer descripción y expresar. Bajo la apariencia de la Sagrada Forma, se oculta el Corazón, totalmente humano, del mismo Cristo en la Cruz.
¿Cómo yo? que soy consciente de todo lo que siento ante una Sagrada Forma, ¿Cómo no voy a misa todos los días? ¿Cómo me dejo llevar por las seducciones del demonio? ¡ojo! que en nuestros pensamientos se nos cuela el demonio, siempre te inspirará variedad de justificaciones para que no vayas a misa, me dice el demonio bajo la apariencia de mis propios pensamientos: ¡hoy no! hoy me doy permiso para no ir, porque estoy cansada. Hoy no puedo ir porque tengo un calor enorme, no puedo ir a la iglesia sudando, qué sufrimiento, qué calor. Otras veces, te dices a ti misma: “Prefiero hacer otra cosa” yo, que siento llamada a ir a misa todos los días, al final encuentro justificaciones para no ir y no voy ¡y no voy! Luego me llega la tristeza, al ver que no he ido. Una vez que la tentación cesa, ves claramente el engaño, y te das cuenta que has vuelto a caer en las garras del maligno, y que le has dado plantón al Señor. Pero, ¡Cómo no nos damos cuenta!
Esto va de mal a peor, cada vez son más, quienes no creen en Dios, no creen en Cristo, Jesús, nuestro Señor, no creen en la Sagrada Forma. Con que se fuese un día ante un Sagrario, en silencio, a la escucha... ¡hacedlo! ya veréis como os encontráis con el Señor. Hasta hace poco, era de las que pensaban que existe el mal, pero no el demonio. Ahora sé que existe el demonio y que es terrorífico, es horrible, es un monstruo, todavía más peligroso y malvado que todo horror que te puedas imaginar, porque se nos presenta de una manera mucho más dañina y devastadora, en nuestros pensamientos ataca, sin que te des cuenta ni de que ha entrado en tu mente, realmente, ha entrado en ti, bajo la apariencia de razonamientos inofensivos, así entra de lleno sin dejarse notar como esa fiera que es.
A mí me tiene ganada la partida diciéndome, estás cansada, hoy no puedes ir, qué calor, vas a sufrir, tienes que hacer esto, hacer esto otro, no tienes tiempo, ya irás a misa otro día; es domingo, pero da igual, puedes cambiar la misa de hoy por la de otro día.
¡Increíble! Yo, que te siento Señor, que te quiero, mi Dios, y te hago tanto desprecio, que puedo decir tres veces que “te quiero” con certeza absoluta.
“Tú sabes que te quiero, Señor”; si yo, que te quiero, te dejo solo, qué será de los que no creen en ti, no te quieren porque no te conocen.
Ayer fue un día de esos que vencí la tentación y fui a verte, te sentí solo, te vi muy solo. Me entraron ganas de llorar, estaba la iglesia vacía, cuatro o cinco personas acudieron a verte, me sentí desconsolada por todos los ausentes, parece como si toda la sociedad se hubiera echo presente en mis pensamientos, de repente se hicieron presentes toda esa multitud de personas que no reparan en tu presencia en sus interiores, no reparan en tu presencia ante un sagrario. Las lágrimas se querían escapar de mis ojos, no ya por mis desprecios sino por el de todos. El mundo entero te estamos dejando solo. Ahora entiendo las lagrimas de la Virgen cuando llora por ti, cuando llora por tu sufrimiento de amor no correspondido, la humanidad entera no corresponde a tu Amor.
La humanidad entera debería echar la mirada al Cielo,
Tanto mal que se adentra en la iglesia. Ahora YouTube está al alcance de sacerdotes que se presentan como youtuberos. Son sacerdotes amados de Dios, que se meten en YouTube y en las redes sociales para hacer apostolado.
Los propios sacerdotes, no se dan cuenta de cuando Satanás les está utilizando, bajo la apariencia de bien, para sembrar confusión. Se habla mucho del apocalipsis, hasta se ha convertido en un negocio hablar del apocalipsis. He visto en los vídeos de YouTube cómo se reciben muchas visualizaciones, reciben audiencia y, ahí se cuela el demonio, vemos el morbo de la gente por saber cuando será el fin del mundo ¿qué es eso? Y con estos interrogantes nos estamos apartando de Dios, a la vez que se nos alerta de que todo esto puede acabar nos estamos apartando de Dios. La paz la estamos perdiendo, hay personas obsesionadas por estos contenidos. Dios no quiere que estemos ocupados en este tema de una manera tan obsesiva y morbosa. Dios lo único que quiere es que pongamos el amor por encima de todo otro sentimiento, como el miedo a un fin del mundo, barrido por terremotos, volcanes, sunamis, lluvia de fuego; temas con los que Satanás se chupa los dedos, porque así no hablamos del amor de Dios, no hablamos de la Cruz de Cristo, Cruz de salvación para todos los hombres. Hay que poner el amor de Dios en lo alto, el protagonismo es para la historia de Amor que Jesús lleva impresa en sus heridas y sus llagas. Ocupémonos en “Amar a Dios sobre todas las cosas”. Si desviamos nuestra atención del mensaje de Amor de Dios, el demonio hará realidad toda esta historia de terror, que ya está aquí el demonio gobernando el mundo, metiéndonos miedo con una historia que nos aleja de Dios. ¿No será que no es de Dios?
Mi llamada de atención para los sacerdotes que, tal vez, no se están dando cuenta de que su vocación inicial se está desviando del camino de Dios para ellos.
Que cada sacerdote sea un modelo de Cristo en la cruz, que adore al Señor, nuestro Dios, bajo las especies del pan y el vino.
Se ven las iglesias cerradas con los sagrarios vacíos o abiertas, que invitan a pasar, pero con los sagrarios vacíos. Cada vez hay más iglesias vacías, más gente que pasa de largo cuando pasa al lado de un sagrario.
Vamos a recuperar al Señor, que sienta todo nuestro amor. Vamos a amarle, a visitar las iglesias, los sagrarios, vamos a hacer oraciones, exposiciones, adoraciones, adoración perpetua, claro que sí, adoración perpetua, apuntarnos todos para dar nuestro tiempo al Señor.
Que el maligno no nos ataque en nuestros pensamientos, para que no nos alejemos del Amor de nuestro Señor, Jesucristo.
Te Amo, Señor.
¡Tú sabes que te quiero!
Gracias María, por darnos protección contra el mal.
Gracias por todas las gracias que derramas con cada Avemaría, reparación y sanación, recibimos del Sagrado Corazón de Jesús.
Unidos todos por el rezo del Santo Rosario, que es camino de Amor.
El rezo del Santo Rosario puede salvar a la humanidad entera, porque el rezo del Santo Rosario es más que un rezo.
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